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Psicología Clínica

Intervenciones psicológicas para mejorar sesgos cognitivos en esquizofrenia

psicoaction··8 min de lectura

La esquizofrenia es uno de los trastornos mentales más complejos de tratar y uno de los que mayor carga genera tanto para quienes lo padecen como para sus sistemas de apoyo. Décadas de investigación farmacológica han producido medicamentos que reducen síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios, pero la remisión completa sigue siendo el objetivo que se consigue en menos de la mitad de los casos tratados.

Un resultado cada vez más relevante en la investigación es que las personas con esquizofrenia no solo tienen distorsiones en la percepción. También presentan sesgos cognitivos —patrones sistemáticos en cómo procesan la información que refuerzan síntomas psicóticos—. Una revisión sistemática reciente de 38 estudios analiza cómo las intervenciones psicológicas pueden dirigirse específicamente a esos sesgos.

¿Qué son los sesgos cognitivos en esquizofrenia?

Un sesgo cognitivo es una desviación predecible en cómo la mente interpreta la información. En esquizofrenia, hay varios sesgos característicos:

  • Sesgo de interpretación amenazante: Tendencia a interpretar ambigüedades como amenazas. Si alguien mira a un paciente, es interpretado como una mirada hostil. Si alguien cuchichea, hablan de él.
  • Sesgo de atribución externalista: Atribuir la responsabilidad de los eventos negativos a factores externos, especialmente a otras personas. "No suspendí porque no estudié, sino porque el profesor me tiene mala voluntad."
  • Sesgo confirmatorio: La tendencia a buscar e interpretar información de forma que confirme creencias previas, incluso si esas creencias son delirantes.
  • Déficits en teoría de la mente: Dificultad para inferir lo que otros están pensando, lo que lleva a malinterpretaciones sistemáticas de intenciones ajenas.

Estos sesgos no son simplemente asociados a síntomas psicóticos. La investigación sugiere que en algunos casos, los sesgos pueden ser predisponentes o facilitadores de los síntomas.

Resultados principales de la revisión sistemática

El análisis de 38 estudios cuantitativos encontró que las intervenciones psicológicas dirigidas específicamente a reducir estos sesgos cognitivos fueron significativamente efectivas. No solo mejoraban los sesgos en sí, sino que ese cambio se traducía en mejora de síntomas psicóticos positivos (alucinaciones, delirios), y también en otros aspectos como la mejora de la capacidad de insight (darse cuenta de que se tiene un trastorno) y en algunos casos la autoestima.

Las mejoras también se detectaron, aunque con menos consistencia, en síntomas negativos (aplanamiento afectivo, apatía, aislamiento) y en el funcionamiento general.

El protagonismo del Entrenamiento Metacognitivo (MCT)

De las intervenciones analizadas, una se destaca por su presencia abrumadora en la literatura: el Metacognitive Training (MCT) —Entrenamiento Metacognitivo en español.

MCT es un programa estructurado, típicamente grupal, que enseña a personas con esquizofrenia a reconocer sus propios sesgos cognitivos y a desarrollar estrategias para cuestionarlos. El programa consiste en sesiones temáticas donde cada sesión aborda un sesgo específico: "Sé el detective de tus conclusiones", "Cuando la mente saca conclusiones apresuradas", etc.

No se trata de cambiar la realidad que experimenta la persona mediante razonamientos lógicos directos. Eso raramente funciona en esquizofrenia. En lugar de eso, MCT enseña a la persona a reconocer patrones en su pensamiento y a desarrollar una relación más reflexiva con sus propias interpretaciones.

¿Por qué funciona? Los mecanismos

Los investigadores identifican varios mecanismos por los que las intervenciones psicológicas reducen sesgos cognitivos en esquizofrenia:

  • Toma de conciencia: Simplemente reconocer que uno tiene un sesgo es el primer paso para cuestionarlo. Muchas personas con esquizofrenia no son conscientes de que interpretan sistemáticamente de forma sesgada.
  • Desarrollo de estrategias alternativas: Aprender a generar interpretaciones alternativas plausibles. Si es posible pensar de más de una forma sobre algo, la interpretación delirante se convierte en una opción entre varias, no la única verdad.
  • Mejora de la metacognición: Capacidad de pensar sobre el propio pensamiento. Desarrollar una cierta distancia respecto a los propios procesos cognitivos es protector.
  • Reducción de estrés y mejora de la regulación emocional: Cuando la persona tiene herramientas para cuestionar interpretaciones amenazantes, su nivel de ansiedad o de activación emocional disminuye, lo que a su vez reduce la probabilidad de síntomas psicóticos.

Limitaciones y preguntas abiertas

La revisión también identifica carencias: la mayoría de estudios son de corta duración (semanas a pocos meses), así que se desconoce el efecto a largo plazo. También hay variabilidad en los resultados: algunos estudios muestran efectos muy potentes, otros modestos. Se desconoce exactamente qué características de los pacientes predicen quién responde mejor a estas intervenciones.

Además, la mayoría de estudios provienen de contextos europeos; se necesita más investigación en otros contextos culturales donde los sesgos cognitivos específicos y su impacto pueden variar.

Implicaciones clínicas: cambio de paradigma

La conclusión general es significativa: sugiere un cambio de paradigma en el tratamiento de la esquizofrenia. Durante décadas, la psicosis se ha tratado primariamente con medicación. Y la medicación es fundamental. Pero este cuerpo de investigación sugiere que combinar medicación con intervenciones psicológicas dirigidas específicamente a los sesgos cognitivos produce resultados superiores a la medicación sola.

Esto tiene implicaciones presupuestarias, de formación de profesionales, y de cómo diseñamos los servicios de salud mental. Requiere que los psicólogos tengan acceso a formación en programas como MCT, y que los servicios de psiquiatría integren psicólogos como parte habitual del equipo de tratamiento.

Conclusión: más allá de los fármacos

La investigación es clara: el trabajo psicológico sobre sesgos cognitivos en esquizofrenia es efectivo, produce cambios que se traducen en mejora de síntomas y de calidad de vida, y debería ser parte estándar del tratamiento integral.

Si trabajas en el campo de la salud mental y quieres profundizar en estos enfoques o si estás interesado en cómo las intervenciones cognitivo-conductuales se adaptan a poblaciones con psicosis, podemos ayudarte.

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